La resonancia magnética sirve para detectar (a través de imágenes) malformaciones o alternaciones internas en prácticamente todo el cuerpo: cráneo, columna vertebral, columna lumbar, columna dorsal, rodilla, pelvis y más. Las imágenes sirven para que los médicos den un diagnóstico y emitan un tratamiento.

Uno de sus grandes beneficios es que no emite ningún tipo de radiación, lo que quiere decir que su aplicación es inofensiva para la salud de las personas. Está considera como una técnica no invasiva donde, se “magnetizan” los núcleos de hidrógeno que están en agua del cuerpo, y con el escáner se convierten en imágenes.

Actualmente existen 18 tipos de resonancia magnética entre las que destacan: cráneo, cara, cuello, hombro, pelvis, rodilla, tobillo, abdomen, mama, columna dorsal, columna lumbar, columna cervical, fosa posterior y otras regiones.

Los médicos las prefieren porque pueden saber el problema exacto que afecta los tejidos blandos como son los cartílagos, ligamentos, tendones y otras zonas. Las imágenes pueden ser de tipo tridimensional.

Las resonancias pueden realizarse en prácticamente cualquier persona, desde bebés hasta adultos mayores, sin embargo es necesario que el estudio lo indique un especialista en radiología.